jueves, 25 de noviembre de 2010

PRIMERO YO, LUEGO YO Y DESPUÉS YO.

¡Qué suerte la mía! esta tarde tenía una jornada informativa sobre temas de trabajo y aún sabiendo que podía ser una exhibición de lo que nos gusta oirnos... he ido.
La verdad es que, ha resultado incluso peor. El ponente intentaba sin éxito avanzar en su presentación de power point y un grupo nutrido de oyentes, preguntaban y exponían sus opiniones personales sin importarles que al resto del quorum allí congregado, ni les iba ni les venía su curriculun, sus deseos, sus experiencias laborales.
De veras que no soporto que un turno de ruegos y preguntas, se desvirtúe con cánticos de alabanza hacia el conferenciante.O peor aún, que feliciten al protagonista del micrófono para a continuación, ponerse el manto y la peineta y acaparar los focos del espectáculo.
Menos mal que llego a casa, y me recibe mi amor, mi remanso de paz...mi pequeña de dos años. Tiene bastante más sentido común que muchos de los coincidentes de la ponencia de esta tarde y sus preguntas son de una lógica aplastante (ya podían aprender... ya).

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